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CÁBALA Mística - Kjesed, el cuarto Sephirah - 1

Kabala


  - TITULO: Kjesed : Misericordia: (Hebreo Kjed, Samecj Daleth)

  - IMAGEN MÁGICA: Un poderoso rey coronado y sentado en su trono.

 - SITUACIÓN EN EL ÁRBOL: En el centro del Pilar de la Miseri­cordia.

   - TEXTO YETZIRATICO: Al Cuarto Sendero se lo llama La Inteli­gencia cohesiva y receptiva, porque contiene todos los Poderes Sagrados, y porque de ella emanan todas las virtudes espirituales con las esencias más exaltadas; emanan unas de otras en virtud de la Emanación Primordial, la Corona Altísima: Kether.

   - TITULOS DADOS A KJESED: Guedulah. Amor, Majestad.

   - NOMBRE DIVINO: El

   - ARCANGEL: Tzadkiel.

   - ORDEN ANGELICO: Chasmalim. Seres luminosos.

   - CHAKRA MUNDANO: Tzedek, Júpiter.

   - EXPERIENCIA ESPIRITUAL: Visión de Amor.

   - VIRTUD: OBEDIENCIA

   - VICIO: Fanatismo, hipocresía, glotonería, tiranía.

   - CORRESPONDENCIA EN EL MICROCOSMOS: El brazo izquierdo.

   - SIMBOLOS: La figura sólida. El Tetraedro. La Pirámide. La Cruz de brazos iguales. El Báculo. La Esfera. El Cetro. La Vara.

   - CARTAS DEL TAROT: Los Cuatro.

Cuatro de Bastos: Obra o trabajo perfeccionado.
Cuatro de Copas: Placer.
Cuatro de Espadas: Descanso después de la lucha.
Cuatro de Oros: Poder terreno.

   - COLOR EN ATZILUTH: Violeta profundo.

" BRIAH: Azul.
" YETZIRAH: Morado obscuro.
    " ASSIAH: Azul obscuro moteado de amarillo.

 Entre los Tres Sephiroth Supremos y el par de Sephiroth opuestos que les suceden en el Arbol existe un gran precipicio que los cabalistas llaman El Abismo. Los seis Sephira subsi­guientes: Kjesed, Gueburah, Tipharet, Netzach, Hod y Yesod, constituyen lo que los cabalistas llaman Microposopos, el Rostro Menor, Adam Kadmon, el Rey. La Reina, esposa del Rey, es Malkuth, o el Mundo Físico. Tenemos, pues, el Padre (Kether), el Rey y la Esposa; en esta configuración del Arbol existe un profundo simbolismo de gran importancia práctica tanto en filosofía como en magia.

 El Abismo, ubicado entre el Macroposopos y el Microposopos, indica una demarcación de la naturaleza del ser en el tipo de existencia que prevalece en cada uno de ellos. Es en este Abismo donde está situado Daath, el Sephirah del Devenir. También se lo llama entendimiento, en el cual sus elementos principales son la Percepción, la Aprehensión y la Conciencia.

 Estos dos tipos de existencia, el Macroposopos y el Microposopos, indican esencialmente lo potencial y lo actual. La mani­festación actual, como puede concebirla nuestra mente finita, empieza en el Microposopos, cuyo primer aspecto de manifestación es Kjesed, el Cuarto Sephirah, situado inmediatamente debajo de Kjokmah, el Padre, en el Pilar de la Misericordia, del cual es el Sephirah central. Está equilibrado en el lado opuesto del Arbol por Gueburah la Severidad, y este par, Gueburah Guedulah, forma el Poder y la Gloria de la invocación final del Padrenuestro siendo, por supuesto el Reino, Malkuth.

 Como ya hemos visto, podemos aprender mucho de un Sephirah por su posición en el Arbol, y en la de Kjesed (o Chesed) en el Pilar de la Misericordia, podemos deducir que es Kjokmah en una espira inferior. Es emanado por Binah, Sephirah pasivo, y a su vez emana a Gueburah, un Sephirah catabólico cuyo chakra mundano es Marte con su simbolismo bélico, el cual es Saturno en un arco o nivel inferior.

 De todo esto podemos aprender muchas cosas acerca de Kjesed. Es el Padre amante, el protector y preservador, así como Kjokmah es el engendrador de todo. Continúa la obra de Kjokmah, organi­zando y preservando cuanto el Padre universal ha concebido o generado. Con su misericordia equilibra la severidad de Gueburah. Es anabólico, o constructivo, en contradistinción con el catabo­lismo de Gueburah.

 Ambos aspectos están muy bien expresados en la imágenes mágicas atribuídas a estos dos Sephiroth, imágenes que son de la de dos reyes: la Kjesed, un rey en su trono, y la Gueburah, un Rey en su carro de guerra; en otras palabras, los gobernantes del reino en tiempos de paz y en tiempos de guerra; el uno como legislador y el otro como guerrero.

 La analogía fisiológica nos dará una clara comprensión de estos dos Sephiroth. El metabolismo se compone de anabolismo o ingestión y asimilación de alimentos y su transformación en tejidos orgánicos, y de catabolismo, o destrucción de los mismos tejidos por la actividad, la energía exteriorizada . Los subpro­ductos del catabolismo son las toxinas de la fatiga que la sangre debe eliminar merced al reposo. Todos los procesos vitales constituyen una serie ininterrumpida de construcción y destruc­ción, de Gueburah y Guedulah (otro nombre de Kjesed), que repre­sentan estos dos procesos en el Microcosmos.

 Kjesed, el primer Sephirah en el Microposopos, o Universo Manifestado, representa la formulación de la idea arquetípica, la concreción de lo abstracto. Cuando el principio abstracto que forma la raíz de una nueva actividad se formula en nuestra mente, operamos en la Esfera de Kjesed. Un ejemplo aclarará el punto de que se trata. Supongamos un explorador que, desde la cima de una montaña, contemple una región recientemente descubierta y com­pruebe que las llanuras que se extienden más álla de la costa son fértiles, y que un río fluye por ellas en su marcha hacia el mar, atravesando la garganta de la montaña. En esos momentos piensa en la riqueza agrícola que pueden encerrar esas llanuras, y en las facilidades para el transporte fluvial que ofrece el río.

 Piensa en un posible puerto en el estuario, porque se le ocurre que la desembocadura del rio habrá abierto un canal por el cual será posible que vengan los buques. Mentalmente ve los muelles, los diques y los almacenes del puerto, el caserío y todo lo demás. Después se pregunta si las montañas no contendrán ricos minerales, y se imagina una línea férrea que corra a lo largo del río, y que se ramifique en los diferentes valles. Ve, en su imaginación, la afluencia de colonos. Será necesario edificar un hospital, una iglesia, quizás una cárcel, hoteles, etc. Su imaginación, contempla la calle principal de la ciudad en forma­ción, y determina entonces adquirir todos los terrenos que formen esquina para prosperar así, personalmente, de acuerdo con la prosperidad general de la bella, nueva y floreciente ciudad. Todo esto lo ve, mientras la selva, aun virgen, cubre todas esas tierras y bloquea los pasos de la montaña; pero, sabiendo que las llanuras son fértiles, que el río cruza el valle y la montaña, puede ver, en principio, el desenvolvimiento total y el desarro­llo que puede producirse. Mientras su mente actúa de esa manera, sépalo o no, opera en la esfera de Kjesed; y también todos los que puedan funcionar en términos de Kjesed y pensar adelantándose al futuro, como lo hace el explorador de nuestro ejemplo, viendo lo que puede surgir de determinadas causas mucho antes de que se trace el primer plano o se coloque el primer ladrillo, tienen el poder de adueñarse de las tierras valiosas donde se establecerán muelles o por donde correrá la calle principal.

 Todo el trabajo creador del mundo se hace así, merced a la labor de mentalidades e inteligencias que operan en términos de Kjesed, el rey sentado en su trono, sosteniendo el cetro y el mundo, gobernando y guiando a su pueblo.
 En contraste con lo que acabamos de exponer, observamos aquellos cuyas mentes no pueden funcionar más arriba del nivel de Malkuth, la esposa del Rey. Son personas a las cuales les es imposible ver, como se dice, la madera en el árbol; no pueden pensar más que en detalles, careciendo de la potencia para sintetizar y ver las cosas en gran conjunto. Su lógica, siempre materialista, no puede ver el origen de las cosas. Incapaces de distinguir las causas sutiles, son víctimas sempiternas de lo que llaman "caprichos de la suerte". Tampoco pueden operar en la línea seguida por los impulsos primarios cuando éstos descienden por sí propios, o son llamados a bajar al seno de la manifesta­ción.

 El ocultista que carezca de la Iniciación de Kjesed, se verá limitado a funcionar en la esfera de Yesod, el plano de Maya, la ilusión. Para él, la imágenes astrales reflejadas en el espejo mágico de la subconsciencia serán realidades, y no hará ninguna tentativa para traducirlas en términos de los niveles superiores, aprendiendo, así, lo que realmente representan. Por sí propio se habrá construido una morada en la esfera de las ilusiones, y continuamente, será engañado por los fantasmas que, inconsciente­mente, él mismo ha proyectado. Si pudiera funcionar en términos de Kjesed, percibiría las ideas arquetípicas animadoras, de la cuales estas imágenes mágicas no son más que sombras o represen­taciones simbólicas. En este caso, se convierte en amo y señor del tesoro, en vez de ser alucinado por esas imágenes; podrá entonces utilizarlas de la misma manera que un matemático utiliza los símbolos algebraicos. Trabaja mágicamente como lo hacen los Adeptos Iniciados, y no como los hechiceros.

 El místico que funciona en el Centro Crístico de Tiphareth, si carece de las claves de Kjesed, también será alucinado, aunque de forma distinta y mucho más sutil. En este nivel sabrá descifrar las imágenes mágicas con bastante exactitud, refiriéndolas a lo que representan y no dándoles más valor que el de meros signos o señales, como tan bien lo demuestra Santa Teresa en su "Castillo Interior". No obstante, el místico caerá en el error de creer que las imágenes que percibe y las experiencias por las que pasa son el resultado de un coloquio personal de su alma con Dios, en vez de advertir que no son más que etapas en el Sendero. Verá un salvador personal en el Dios Humano. Adorará a Jesús de Nazareth como Dios Padre, confundiendo asi las Personas.

 Kjesed, pues, es la esfera donde se formula la idea arquetí­pica; la aprehensión por la conciencia de un concepto abstracto que ultérrimamente está destinado a atravesar los planos y a concretarse a la luz de la experiencia obtenida con la concretación de otros conceptos análogos, también abstractos. E, igual­mente, en su aspecto macrocósmico, representa la fase correspon­diente, en el proceso de creación. La ciencia materialista cree que los únicos conceptos abstractos son los que puede formular la mente humana; pero la Ciencia Espiritual Esotérica enseña que la Mente o Inteligencia Divina formuló ideas arquetípicas para que la substancia pudiera tomar forma, y que sin ideas de ese orden la substancia sería informe y vacía, algo asi como limo primor­dial que espera el aliento de vida para organizarse en células o cristales. Las últimas investigaciones en la Física han revelado que toda substancia, sin excepción, tiene una estructura crista­lina, y que las líneas de tensión que los psíquicos perciben como corriente etérica ya han quedado reveladas en los Rayos X.

 Una parte muy importante y por cierto mal comprendida es la que los Maestros desempeñan en los Misterios. Las distintas escuelas definen este calificativo diferentemente, y algunas incluyen entre los Maestros a Adeptos de alto grado; pero nosotros consideramos que es aconsejable hacer una distinción entre los Hermanos Mayores encarnados, y los desencarnados, porque Sus misiones y funciones son completamente distintas. El título de Maestro debe darse sólo a Aquellos que están libres de la rueda del nacimiento y de la muerte. Según la terminología de la Tradición Esotérica Occidental, el grado de Adeptus Exemptus se le asigna a Kjesed, pues el término Exemptus indica que ha sido liberado del Karma. Sabemos muy bien que algunos dan un significado distinto a este término y que se ha conferido ese grado a personas en encarnación. Se podría responder que si la función de esos Seres es activa y no puramente honorífica, están libres de Karma y no reencarnarán más. A ellos se les puede dar perfectamente el nombre de MAESTROS, porque Su Conciencia corres­ponde a este grado; y, aunque es preciso hacer una distinción entre Adeptos encarnados y desencarnados, nos parece preferible detenernos en esta diferencia secundaria, que acordar a seres humanos un prestigio que no está hecho para la naturaleza del hombre. Mientras un Adepto permanezca encarnado, estará sujeto a las debilidades humanas, en algún grado, y a las limitaciones impuestas por la vejez y la salud física. Hasta que no se haya liberado completamente de la Rueda de los renacimientos, y funcione como Conciencia Pura, no escapará por completo a las limitaciones humanas de la herencia y del medlio ambiente. Por lo tanto, no es posible tener en él la misma confianza que la que puede depositarse en los verdaderos MAESTROS desencarnados.

 Una parte capital del trabajo de los Maestros es la concreción de las ideas abstractas concebidas por la Conciencia del Logos. El Logos, cuya meditación da nacimiento a los mundos, y cuya Conciencia, desenvolviéndose, es lo que constituye la Evolución, concibe ideas arquetípicas extraídas de la substancia del Inmanifestado, para usar de una metáfora, ya que toda defini­ción a este respecto es imposible. Estas ideas permanecen en la Conciencia cósmica del Logos, como una simiente en la flor, porque no hay allí suelo alguno para que germine. La Conciencia Logoica, como Ser puro, no puede proveer, en su propio plano, el aspecto formativo indispensable para la manifestación. Las tradiciones esotéricas dicen que los Maestros -conciencias desencarnadas- y disciplinarias por la forma, aunque ahora carecen de ella,- en Sus meditaciones sobre la Divinidad, pueden percibir telepáticamente esas ideas arquetipicas en la Mente Divina y, realizando su aplicación práctica en los planos de la forma y de la línea que seguirá ese desenvolvimineto, producen imágenes concretas en Sus propias conciencias, que servirán para concretar esas ideas abstractas arquetípicas en los primeros planos de la forma, llamados BRIAH por los cabalistas.

 Esta es, pues, la tarea que realizan los Maestros en Su esfera especial, la esfera organizadora, constructiva y fecunda de Kjesed en el Pilar de la Misericordia. La obra de los Maestros de la Noche, que son completamente diferentes a los Adeptos Negros, la realzan en la esfera correspondiente a Gueburah, en el Pilar de la Severidad, el cual consideraremos a su debido tiempo. El punto de contacto entre los Maestros y Sus discipulos se encuen­tra en Hod (Jod), el Sephirah de la magia ceremonial, como bien lo indica el SepherYetzirah, declarando que de Gueburah, al Cuarto Sephirah, emana la esencia de Hod. Estas indicaciones que dan los textos Yetziráticos con respecto a las relaciones entre los Sephiroth individuales son de gran importancia para el Ocultismo práctico. De consiguiente. Hod puede ser considerado como representando a Kjohmah y a Kjesed en un arco inferior, de la misma manera que Netzach representa a Binah y a Gueburad. Explicaremos esto en detalle cuando tratemos de estos Sephiroth, pero tenemos que referirnos a ellos desde ahora, a fin de que resulte inteligible la función de Kjesed.

 Ya hemos llegado a un punto en el esquema del Arbol donde el tipo en función de actividad es accesible a nuestra conciencia humana. En nuestro estudio sobre los Sephiroth precedentes, hemos formulado concepto metafísicos, conceptos que, aunque muy remotos (son extraordinariamente importantes, porque si no los tuviéramos presentes como base de nuestro entendimiento de la Ciencia Esotérica, caeríamos en la superstición y utilizaríamos la Magia como los hechiceros, y no como los Adeptos. En otros términos, seríamos incapaces de trascender los planos de la forma y nos alucinaríamos, siendo dominados por los fantasmas evocados y creados por la imaginación mágica, en vez de servinos de ellos como las cuentas de un ábaco en nuestros cálculos, lo que para un ingeniero equivaldría a usar una regla común en vez de la regla de calcular.

 Kjesed, pues, se refleja en Hod (Jod), a través del Centro Crístico de Tiphareth, de la misma manera que Gueburah se refleja en Netzach. Esto nos enseña mucho, pues nos indica que para que la conciencia pueda elevarse de la forma a la fuerza, o descender de la fuerza a la forma, debe pasar por el Centro del Equilibrio y Redención, al cual corresponden los Misterios de la Crucifixión.

 La conciencia exaltada del Adepto asciende a la Esfera de Kjesed en Sus meditaciones ocultas, y es en ella donde recibe las inspiraciones que luego adapta a los planos de la forma. Es allí donde encuentra a los Maestros como influencias espirituales, con las que se pone en contacto telepáticamente, sin mezcla alguna de personalidad. Este es el verdadero y más elevado medio de contac­to con los Maestros , o sea de mente a mente, de espíritu a espíritu, en su propia esfera de exaltada conciencia. Cuando se ve a los Maestros clarividentemente como seres reales, el Color de Sus túnicas indica el rayo a que pertenecen, pero lo que se ve es la imagen reflejada en la Esfera de Yesod, que es el reino de los fantasmas y de las alucionaciones. Hollamos un terreno muy inseguro cuando encontramos aquí a los maestros. En esta Esfera es donde las manifestaciones espirituales adoptan la forma antropomórfica que descarría y desorienta a los psíquicos incapa­ces de elevarse hasta la Esfera de Kjesed. Y así es que cuando el anuncio de un impulso espiritual se expande por el mundo, es interpretado como la vuelta de un Instructor mundial.

Rolando Gonzalez

 

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