Ritual El espejo de Hator


Como es lógico necesitará un espejo de Hathor, es limpio y transparente por una de sus caras, pero está ligeramente empañado por la otra.

Cuando desee mirar a alguien de cuyas intenciones sospeche, deberá utilizar siempre la primera de las caras; pero, cuando desee devolver vibraciones no armoniosas o negativas a quien se las ha enviado, deberá utilizarse siempre la segunda.

PROPÓSITO Si cree estar siendo objeto de atenciones no deseadas por parte de alguien con el que no se siente en armonía, y que es posible que esté utilizando técnicas mágicas o poderosas fuerzas mentales para llegar hasta usted, podrá devolvérselas al emisario.

No mire nunca directamente a la cara de alguien de quien sospecha que es enemigo suyo; esto resulta todavía más aplicable a las experiencias corporales que en el significado práctico tradicional de la magia.

En todas las antiguas leyendas se encuentran advertencias en este sentido; los héroes y semidioses de la mitología se enfrentaban inevitablemente a sus oponentes armados de algún instrumento reflectante, de manera que no se vieran obligados a mirar directamente a la fuerza atacante.

MÉTODO Para rebotar vibraciones no deseadas, o como forma de protección contra tales contingencias, trácese una imagen mental de lo que considera son los resultados del ojo maligno.

Por ejemplo, la instalación de fontanería se ha estropeado en su casa durante varios días seguidos, ha sufrido toda una serie de accidentes menores sin la menor culpa suya, o se ha sentido totalmente mgotado y a disgusto tras pasar sólo una hora con una determinada persona, etc.

Imagínese la situación pertinente y, si utiliza los rituales prácticos, escríbala sobre un papel en blanco.

Mire entonces la cara limpia de su espejo, pronuncie su oración a Hathor y, al mismo tiempo, coloque su problema (utilizando o bien el ojo de su mente o bien el trozo de papel contra la cara del espejo, pero sin mirarla nunca usted mismo.

Mirando en todo momento la primera cara y manteniendo la otra hacia afuera, eleve el espejo como si estuviera devolviéndole la situación a quien se la ha enviado.

No hace falta ninguna fórmula verbal complicada, bastando alguna formulación sencilla, tal como: le devuelvo a quien me los ha enviado todos los pensamientos desagradables y deseos malignos que ha lanzado en mi dirección; que Hathor sea mi mensajera como lo fue de Ra.

Termine siempre todas las prácticas mágicas con una oración de gracias, formulada o bien mental o bien verbalmente, de acuerdo con su método de trabajo.

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