Tarot – LA TORRE

Tarot – LA TORRE.
LA TORRE

Representa el espíritu frente a la catástrofe.

En posición normal significa:

Cambio brusco y repentino. Destrucción. bancarrota. Ruptura de relaciones. Sucesos inesperados. Adversidad. Interrupción. Pérdida de dinero, amor o afecto.

En posición invertida significa:

Peligro inminente de destrucción. Catástrofe menor. Conflicto. Vida rutinaria. Presión continuada.

La Torre herida por el rayo -llamada Maison-Dieu en el Tarot de Marsella- es el decimosexto arcano mayor del Tarot: «expresa las catástrofes y desgracias, el desmoronamiento y la ruina o, en la posición fasta, según O. Wirth, el alumbramiento, la crisis saludable, el temor que nos aparta de las empresas temerarias y el beneficio sacado de los errores ajenos. Por ser una suerte de complemento negro del Emperador, este arcano corresponde en astrología a la cuarta casa horoscópica» Dos personajes con cabellos, mangas, faldones y calzones azules, mientras que el resto del cuerpo está vestido de rojo, caen de una torre hendida por el rayo celeste con las manos tendidas hacia un suelo amarillo y ondulado, sobre el cual crecen seis plantas de tres, cuatro o cinco hojas verdes, así se representa la «Casa de Dios». La torre rectangular está construida en piedra color carne; en su tercio superior se abren dos ventanas redondeadas coronadas por una tercera casi dos veces más alta y situada en medio; estas tres ventanas, en las cuales ciertos comentaristas han querido ver el símbolo de la Trinidad, son azules y están rayadas de negro. El último piso de la torre se termina con cuatro almenas amarillas, también rayadas de negro, y se inclina hacia la izquierda, a punto de caerse, separado de la propia torre por el rayo de volutas amarillas y puntas rojas que tiene un aspecto triunfante de penacho. Circundadas todas de negro, once bolas azules, trece rojas y trece blancas se destacan sobre fondo blanco a cada lado de la torre y figuran «el influjo de lo alto» o «las energías acumuladas por la vida»

La torre es el primer edificio que aparece en la serie de láminas del Tarot, pero su color carne revela el carácter humano: los hombres caen de la torre , pero no se matan en la caída. Únicamente la corona de la torre está separada de la base; no es la construcción misma la que está condenada, es su altura excesiva, su corona defensiva y pretenciosa; no es el hombre quien está condenado, es su orgullo. El rayo es la manifestación divina que lo obliga a tomar conciencia, a volver a encontrar la medida. «Nada de más», decían los griegos y André Virel escribe: «En el arcano XVI del Tarot la abertura de la corona (cabeza, centro) de la torre por el rayo recuerda el mito grecolatino que simbolizaba la toma de conciencia verdadera: la abertura con el hacha de Vulcano de la frente de Júpiter. La abertura de la cabeza humana o la abertura de la corona de la torre es la abertura del cielo, el punto de partida de la creación psíquica» ¿No es Minerva, efectivamente, diosa de la sabiduría y de la razón, quién sale totalmente armada de la cabeza de Jupiter?

La Torre herida por el rayo -llamada Maison-Dieu en el Tarot de Marsella- es el decimosexto arcano mayor del Tarot: «expresa las catástrofes y desgracias, el desmoronamiento y la ruina o, en la posición fasta, según O. Wirth, el alumbramiento, la crisis saludable, el temor que nos aparta de las empresas temerarias y el beneficio sacado de los errores ajenos. Por ser una suerte de complemento negro del Emperador, este arcano corresponde en astrología a la cuarta casa horoscópica.

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